El sonido de las películas VHS es uno de los recuerdos de mi infancia, mi magdalena de Proust. Es un sonido enlatado, embriagador. También el cloro de las piscinas y cierto olor a jazmín en algunos jardines.
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No siento envidia. Es un rasgo innato de mi individualismo, que ha crecido acompañado por una necesidad de independencia extrema.
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