El viernes fue el último día de colegio. El uniforme es traje, corbatas, son la élite del país. Le llevé un helado a un niño que estaba leyendo Harry Potter. Le digo "Cuando yo era pequeño también leía Harry Potter", me dice "Yo no soy pequeño". Le pregunté cuál era su libro favorito y me miró muy serio y luego miró el helado. "Odio ese que muere Dumbledore", Me reí aliviado porque hasta ese momento parecía el niño un ejecutivo o como un directivo muy ocupado, muy capitalista. Le digo "¿Por qué?·, me mira muy cansado y me dice "¿En serio?", se rasca la cabeza, ideas muy maduras de repente: "Dumbledore era el equilibrio de la historia, el padre de Harry, la guía del colegio y del Bien".
Yo ya estaba incómodo, me sentía un poco torpe. "Rowling es inglesa, ¿no?". Cabecea muy frustrado: "Rowling es una bruja".
Y qué bien hablaba inglés, qué cosa más antinatural aprender inglés hablando con un niño de 11 años. Lección absoluta de elegancia.
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