Ayer fueron las elecciones generales en España. Se ha repetido el mismo resultado que en diciembre, con una victoria más acusada del Partido Popular. El discurso de Rajoy, que he leído, es ridículo. Podría en un ataque de nervios haber codeado a Soraya Sáenz las costillas y haberse dirigido a las cámaras:"¡¡Viva el vino, cabrones!!". Yo ese gesto lo habría aplaudido: no tiene ni puta idea pero sí mucha autoridad.
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