12/06/2016

Otro punto de inflexión hoy en Bristol. Ya van tres.

He llegado a la cafetería esta mañana y C. se ha disculpado y me ha pedido que empiece una hora más tarde, que mi manager no me avisó de que empezaba más tarde hoy. Había llegado ya irritado porque mi turno era de 3 horas. Han tenido la decencia de ofrecerme un desayuno gratis, he leído el Times. Lo peor es que mi turno ni siquiera ha llegado a las 3 horas iniciales. Me ha pedido que me fuera antes y me he sentido muy decepcionado porque ni siquiera he sido capaz de hacer mi trabajo bien y también me he sentido sucio porque mi casa está muy sucia esta última semana y huele muy mal. Huele a enfermedad. Creo que si no he caído enfermo todavía es porque estoy haciendo ejercicio cada 2 días.

Es una situación insostenible y creo que en el futuro interpretaré estos meses como un ejercicio extremo de resistencia. No comprendo la finalidad y dudo que sea útil pero es el precio de la independencia.

Por si fuera poco, desde que se fue el sustituto de F., vivo con las dos estudiantes hermanas. Se desentienden totalmente de las labores domésticas y gastan cantidades desorbitadas de luz. Una de ellas ha salido al pasillo desnuda ya tres veces esta semana.

El sistema, el orden, me está aplastando, y ni siquiera estoy seguro de esto.

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