Una contradicción, un cruce de tópicos: se insiste en educar la tolerancia y la empatía durante la infancia porque la personalidad no se puede moldear en la madurez.
Ya adultos, el mensaje general es que hay que profundizar la personalidad para destacar, para lograr la diferencia..
Hay un gris en las dos actitudes que incomoda, un asomo de competitividad vomitivo.
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