28/04/2016

La motivación más pura para mantener un diario que registre el paso del tiempo está en el prólogo de los 'Ensayos' de Montaigne. Se ha citado mucho pero aun así:

"Es éste un libro de buena fe, lector.

De entrada, te advierto que con él no me propongo más fin que el doméstico y privado. En él no he tenido en cuenta ni el servicio a ti, ni mi gloria. No son capaces mis fuerzas de tales designios. Lo he dedicado al particular solaz de parientes y amigos: a fin de que una vez me hayan perdido (lo que muy pronto les sucederá), puedan hallar en él algunos rasgos de mi condición y humor y, así, aliemnten más completo y vivo el conocimiento que han tenido de mi persona...".

También la voluntad de no resultar excesivo, añado.

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