22/04/2016

La alegría por el fracaso ajeno, si es de un amigo, es un sentimiento miserable que nadie reconoce. No es alegría, es alivio. El fracaso ajeno reafirma nuestro ego. Hay una conexión muy íntima con la naturaleza humana, con el capitalismo. Es triste y miserable.

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La otra noche, españoles de la hamburguesería reunidos. Javi intentó explicar una idea:

- Yo la música bien pero... ¿Sabéis lo que quiero decir? Bien porque se me ha educado en eso, pero a ver... Si se me hubiera educado en otras cosas, sería muy de esa cosa, ¿no? Yo de cuadros y estas artes poco... pero igual si se me hubiera educado... Depende mucho de en lo que le hayan educado a uno.

Asentí varias veces pero no me convenció. Quería decir que la libertad está condicionada por la educación y las costumbres. Por la cultura. Lo que me irritó es que culpó a los demás por sus propias limitaciones.

Pasé un rato agradable, de todas formas, cuando le pregunté por Triana y nos terminó contando anécdotas de Camarón y 'La leyenda del tiempo'.

"Sabina es un tío que se ha tomado un whisky y se lo ha creído", atacó poco después.




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