- ¿Eres española?
- Sí.
-¿De dónde?
- De Madrid.
- Yo de Valencia.
- ¿Por qué?
- Me gusta Madrid.
- Me gusta mi novio.
Me recordó a otra noche. La primera vez que entré en una discoteca. Estaba sentado en uno de esos sofás circulares con dosel, en una terraza. En algún momento me giré y una amiga miraba las últimas fotografías en su cámara. Era la primera vez que entraba en una discoteca. En la fotografía salía una chica desconocida, sentada en ese momento al lado de mi amiga. Me animé:
- ¡Salís muy bien!
La desconocida se revolvió furiosa:
- Pero, ¿tú de qué vas? Que me dejes en paz, niñato. Que te pires, puto crío.
Me encogí de hombros pero le di mucha importancia.
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